Gym Tonic | DIETAS PARA HIPERSENSIBLES
860
post-template-default,single,single-post,postid-860,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-theme-ver-13.0,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.4,vc_responsive

DIETAS PARA HIPERSENSIBLES

¿Te sientan mal los cereales? ¿Notas que te hinchas cuando bebes un refresco? Tranquila: hemos diseñado una guía a prueba de estómagos delicados.

Al igual que cada vez hay más personas con la piel delicada, son muchas las que ya se quejan de hipersensibilidad a determinados alimentos. En la mayoría de los casos no se sabe el porqué, aunque se sospechan varios motivos: «La limpieza y desinfección extrema de los alimentos y utensilios de cocina, el mayor consumo de productos procesados y ricos en azúcares y el hecho de que cada vez se diagnostica más y mejor», apunta Cristina Rodríguez, nutricionista del Instituto Médico Láser de Madrid. Además, «las vacunas nos están protegiendo de unas enfermedades y predisponiendo a otras, y el cambio de hábitos dietéticos está alterando los microorganismos que habitan en el tracto intestinal, provocando problemas de permeabilidad y mala absorción», añade Joan Barta, presidente del Comité de Alergia a los Alimentos de la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica).

¿Alergia o intolerancia?

Las alergias e intolerancias provocan síntomas parecidos: urticaria, enrojecimiento, picor, náuseas, vómitos, dolor e hinchazón abdominal, gases, estreñimiento, diarrea… Por eso es importante que aprendas a diferenciar lo que te pasa:

ALERGIA

Los síntomas apa­recen entre los 30 y 60 primeros minutos, y pueden llegar a provocar la asfixia o incluso la muerte. «Hay que acudir al médico de familia para que haga una primera evaluación. Él nos derivará al alergó­logo o al digestólogo», aconseja el doctor Joan Barta. El diagnóstico se hace mediante un test cutáneo, un análisis de sangre o una exposición con­tro­lada al alimento en cuestión.

INTOLERANCIA

Los síntomas «son más silenciosos, lentos y difíciles de detectar», explica Cristina Rodríguez. Hay que hacer un análisis de sangre.

INDIGESTIÓN

Si algo te sienta mal, no significa necesariamente que sufras una alergia o una intolerancia. Los alimentos con mucha grasa o azúcar y aquellos que resultan picantes o ex­citantes son más indigestos.

La alergia a los alimentos ya afecta a entre el 3 y el 5% de los españoles, y se calcula que existen de 5 a 10 veces más personas con intolerancia que hace unos años. Y es que hay cada vez más sustancias que nos sientan mal o que causan intolerancias. «La alergia produce una respuesta inmunitaria en el organismo; es decir, el sistema inmunológico percibe una sustancia, normalmente una proteína, como si fuera una amenaza y se prepara para atacar utilizando las defensas que tiene. En las intolerancias, sin embargo, interviene el sistema digestivo, que es incapaz de asimilar  ciertos alimentos o alguno de sus componentes como consecuencia de una insuficiencia enzimática. También puede ser debida a una falta de permeabilidad intestinal», diferencia el doctor Barta. Repasamos los problemas más frecuentes y cómo debes adaptar la dieta a tu estómago delicado.

Gluten

A 1 de cada 100 personas le sientan mal los cereales (como el trigo, la cebada, el centeno y la avena), aunque se cree hay muchas más que aún no han sido diagnosticadas. De hecho, la celiaquía es la enfermedad crónica intestinal más frecuente en nuestro país. Algunas ‘celebrities’, como María Valverde, padecen este problema tan extendido.

Y es que los cereales mencionados contienen gluten, una glucoproteína muy nutritiva pero algo indigesta. «Además de los celiacos, que son personas predispuestas gené­ticamente y sufren una intolerancia permanente y crónica al gluten, hay quien tiene alergia a las proteínas de los cereales o intolerancia al gluten porque el cuerpo no dispone de las enzimas necesarias para digerirlo completamente», explica el doctor Joan Barta. La solución debe ser radical, porque la única manera de mejorar es seguir una dieta estricta sin gluten, es decir, excluir tanto los cereales con esa sustancia como otros alimentos que la contengan o que puedan incluir trazas de ella. También hay que evitar los alimentos elaborados y los envasados, ya que en estos es más difícil garan­tizar totalmente la ausencia de gluten. Aun así, «la dieta sin gluten puede ser desequilibrada y suele ser necesario complementarla con suplementos de hierro y vitaminas para que no haya carencias nutricionales», advierte Barta. Si sufres este trastorno, consulta con un especialista.